· Ateneo ·

5º CASO: El campito


Daniel y Jorge Wang, residentes del Programa para personas en situación de calle, “El Campito”, nos invitan a acercarnos, en un ateneo donde el privilegio es el del relato subjetivo, sin interpretaciones mediante, a un fragmento de su historia. De alguna manera, escribir nuestra historia, es un modo de acercar a otros al mundo propio.  Pero la historia nunca es definitiva, completa, siempre quedan rasgaduras por las cuales nos podemos seguir colando para dejar algo de lo nuestro en la historia del otro. Quizás esta sea la posibilidad para que vos, desde ahora que conocés a los Wang, puedas acercarte a El Campito, saber de ellos, y brindarles algo y que ellos también te brinden algo de eso que tanto tienen para dar. Animate a ser parte de esta historia. Animate a que otros que quizás anden por la calle puedan construir otra historia, a lo mejor podés darles la posibilidad de estar en El Campito.  
El grupo de conversaciones iniciado en el marco del programa, abre las puertas a que los relatos circulen, afecten, resuenen con otros, resuenen incluso con vos. Daniel y Jorge, hermanos gemelos, nos invitan a caminar un pedazo coyuntural de su historia. Ya nada volvió a ser como era. Con vos, ya nada volverá a ser como solía ser. 




Nos llamamos Jorge y Daniel Wang, mellizos de 50 años, nacidos en la Capital Federal, viviendo el barrio de Villa Devoto hasta los 15 años, momento en el que vinimos a Mar del Plata, deseo de nuestra mamá desde siempre. Somos hijos de padres separados y la relación con nuestra mamá era muy cariñosa, no tanto con la abuela, con quien también convivíamos. Siempre fuimos muy unidos, a pesar de tener gustos muy variados.
Nuestra llegada a El Campito comienza con el fallecimiento de nuestra mamá, después de sufrir mucho. Con problemas familiares y económicos injustos, por parte paterna, estábamos en una situación desesperante, desocupados, con la vivienda en remate judicial y con el dolor de una pérdida inmensa. 
Gracias a la solidaridad del encargado del edificio, Néstor Pane y la Dra. Amalia Alsina, que en el día del fallecimiento salieron a nuestro auxilio. Así conocimos a dos seres bondadosos, el Dr. Lisandro Lombardo y la Lic. Maria Elena Kirincich, quienes nos abrieron las puertas del Campito,  de par en par,  sin condicionamientos. 
Tuvimos una charla extensa en el comedor del lugar, recibiendo apoyo afectivo ante la situación. No conocíamos el lugar, asombrados de la atención, allí nos encontramos con una veintena de personas, muchas con adicciones graves. De a poco fuimos conociendo a cada uno de los residentes, debido a que veníamos al principio, una vez por semana. 
Si ese día, del año pasado, nos hubieran dicho las palabras drogadicción y alcoholismo, hubiéramos pensado en violencia. Al contrario, nos encontramos con seres humanos con habilidades y educación mucho más que nosotros, como Federico y Agustín, el de Ítalo como excelente guitarrista y compositor, el de Sergio con un corazón bondadoso, el de Sabrina, muy buena compañera, y el de Pablo y Esteban con sus excelentes oficios.
Allí aprendimos a ser ayudante de cocina, limpieza y jardinería, recibiendo el cariño inmenso que es reciproco.
La diferencia entre un adicto y un no adicto no se nota. No hay un adicto modelo y menos aún “¡todos los adictos son violentos!” Prejuicios sociales que hay que desterrar.
Una situación triste y angustiante se fue tornando dulce; gracias a Maria Elena, Anita Kirincich y el cariño de todos los operadores y asistentes sociales. 
En estos siete meses estamos creciendo día a día, motivándonos a seguir adelante·



Todos somos 
vulnerables, y en esta calesita de la vida a cualquiera, en cualquier 
momento, le puede tocar la sortija de la desgracia (Jorge)

Entre mate y mate, canción y canción se fue pasando la tarde… (y el dolor) (Daniel)

Pareciera que la 

guitarra tuviera 
magia (Jorge)

Esa torre de babel, 
esas paredes de 
ladrillos, que 
nos dividen unos 
de otros.


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· Anti-Ateneo(1): Procesos de Subjetivización en los márgenes · 4º CASO: Nosotros LOS CROTOS.
“La línea divisoria entre los Crotos y los no-Crotos, es el dinero”(2) (Manguerita, residente en el programa Municipal para personas sin hogar). Por la Lic. Patricia Bruno Franquera.

Ámbito escénico(3) Detalles materiales:
· Lugar de anclaje: Programa
   Municipal para personas sin hogar.
· Escenario: espacio de encuentro
   y conversaciones, “Nueva vida”.
   Nombre atribuido por sus
   propios protagonistas.
· Protagonistas: los Crotos
   (referencia que se dan las personas
   del programa).
· Trama dramática: ANUDAmientos.

Albores de una experiencia, los Crotos:
Frágil marcha, de un largo exilio
Maquillajes sórdidos en rostros
que se pierden errantes
de miradas ausentes,
de clausura que duele
Patria, cama, mano
Te gritan los hijos de la calle.

Y en este errar de discursos, entre-bostezos-humo-siesta, algo se dispuso, en devenir incierto. Voces polifónicas anidaron conversaciones  de vivencias y pasiones. Ligar, armonizar fue un efecto posterior, que parecía asociarse a un flujo de deseo intermitente, pero colectivo, que nos reunía en la “crotindad”. “Como el fueguito en la calle, nuclea”. Acá se armó algo de un fueguito deseante, que ampara, que protege, que conforma un “nos” frágil, en esa aparente línea divisoria que el Manguerita sostiene taxativamente entre Crotos y no Crotos. Un “nos” que diluye las divisiones imaginarias y anuda con inscripción novedosa, un espacio (“Nueva vida”) de proximidad e intensidades diversas y singulares. 
Significaciones que asumen otros “valores” colectivos, y que operan resistiendo ante las cristalizaciones de sentido, de identidades inmóviles, signadas por la estigmatización y exclusión.  En Nueva Vida, hay hombres con historias, hay historias con nombres, con afectos singulares, aunque comunes. Y en cada encuentro,  hay aperturas, pero también hay cierres, que hablan de las posibilidades en las producciones colectivas. Y quizás se trate de eso, de estar alertas y dispuestos a las Aperturas. 
Ir al encuentro, es la apuesta por que acontezca por aquí o por allá alguna microrevolución que conecte con un flujo deseante, que interrogue la marginalidad como elemento inmóvil, y que habilite la posibilidad de encararla como un problema de todos. Que nos permita reposicionamientos sobre aquello que ha quedado al “margen”.
Ir al encuentro de la situación precaria en su campo, asumiendo la dimensión marginal, que nos atraviesa social-políticamente, y que es constitutiva del sujeto en nuestra cultura y por tanto habita en cada uno de nosotros.
Ir al encuentro de la marginalidad, configurando el dispositivo de abordaje en situación, ¿qué puede pasar entonces? ¿Que el colectivo se haga cargo del Mate? ¿Que circule, que cambie el cebador, que incluya, que propicie nuevos sabores…? ¿Que propicie una política de distribución del poder, a través del modo de habitar el espacio, donde los procesos de subjetivación se orientan hacia la inclusión social?
Interrogando-nos: ¿Y si en este espacio compartido, advino una psicóloga-Crota? ¿Una psicóloga en una relación Crota, marginal, con el dinero y el encuadre? ¿Y los psicólogos, padeceremos de  precariedad? ¿Cómo generar espacios, donde los psicólogos no reincidamos en la repetición del desenganche?·
Contribuciones reflexivas y afectivas:
• Idea original: Patricia Bruno.
• Interrogando y resonando:
  Sebastián Herrera;
• Contribuciones curiosas, de pincela-
  das y colores: Adrián Gáspari;
• Afectivizando la experiencia: Sabrina
  Zanetti.

(1) Espacio de apropiación político-deseante. La experiencia a continuación, se sostiene desde la incidencia de la producción deseante en los agenciamientos colectivos. Aquí no se problematizará respecto de un saber “científico”, ni de métodos, intervenciones e interpretaciones. Simplemente se dejará abierto el análisis de la implicación de los “profesionales  psi” en experiencias de Anudamientos.
(2) Manguerita, evoca tal afirmación cargada de enojo, en tanto asume el valor de Estigma y discriminación. “Pobreza”  y  “sufrimiento”  devienen línea divisoria de exclusión-inclusión. Cabe destacar que al finalizar las conversaciones, al preguntarle a Manguera quién era el autor de la afirmación inicial, citada en este artículo, dijo firmemente: “Jesús”. (Los posibles análisis de esta dimensión de olvido serán trabajados en futuros trabajos)
 (3) Lugar donde se comunican entre sí los diversos planos. Se da una dimensión de ruptura con las reglas de lo cotidiano. 


3º CASO: CONSULTORIO DE FAMILIA

El Consultorio de Familia tiene como objetivo el abordaje de los casos mediante la intervención activa y simultánea en las distintas áreas: psicológica, social y jurídico legal. Por la Lic. Liliana Otarola

Para ejemplificar la intervención y metodología reproduciremos el desarrollo práctico, evaluación y evolución de un caso con características comunes a ésta problemática planteada: “Divorcio Vincular y Régimen de Visitas”.
Es necesario señalar que mediante esta modalidad se evita el desgaste que sufren los actores involucrados en el proceso por la falta de coordinación de los distintos profesionales intervinientes y los distintos criterios de intervención que provoca demoras sustanciales en los tiempos legales y jurídicos con consecuencias graves en lo referido a la vinculación paterno-filial y de la pareja entre sí, las cuales en muchos casos son irreversibles.
El caso se inicia a partir de un régimen de visitas asistido solicitado por la progenitora, debido al estado alterado que, según ella relata, presenta su hijo de cuatro años de edad, cuando regresa de las visitas a su progenitor.
· Desde el inicio del proceso intervienen los tres profesionales. El abogado comienza el proceso judicial;
· Se evalúa la interacción y vinculación paterno-filial mediante las visitas asistidas por la Trabajadora Social;
· Se procede a la evaluación psicológica de cada miembro del grupo familiar.
Pasada la etapa diagnóstica, la cual supone plazos inferiores a los comúnmente empleados gracias al aporte interdisciplinario inmediato, se señalan áreas de conflicto para ser trabajadas desde la intervención de cada profesional, destinado a la modificación y resolución de los mismos con el objetivo de evaluar posibles riesgos para los menores involucrados y lograr una vinculación armónica entre los progenitores.
Reclamos:
· El progenitor reclama mayor “poder” en las resoluciones referidas a su hijo manifestando que el “poder” lo tiene la madre quien ejerce la tenencia y que ésta respete lo acordado en el régimen de visitas;
· La progenitora reclama aumento de cuota alimentaria y mayor compromiso por parte del progenitor hacia su hijo.
Se observa:
· Agresión verbal mutua entre los progenitores al momento de entrega y reintegro del niño en las visitas y en presencia de éste producida por reclamos de ambas partes;
· Desautorización hacia la progenitora de parte del progenitor en forma verbal manifiesta ante el niño;
· Incumplimiento del régimen de visitas llegando al impedimento de contacto configurando esto una figura legal penal por parte de la progenitora en perjuicio del progenitor, manifestando ésta problemas de salud del niño;
· La progenitora le indica al niño qué actividades no puede realizar con su padre y qué alimentos no debe ingerir lo cual es verbalizado por el niño y no es aceptado por el padre;
· El padre no consulta al pediatra de su hijo acerca de la salud de éste, teniendo en cuenta que esto provoca muchas veces el incumplimiento del régimen de visitas y tampoco interviene en las actividades propuestas por el establecimiento educativo al cual concurre su hijo ni ha mantenido contacto con las docentes.
Mediante distintas técnicas de abordaje se trabaja sobre:
· Vinculación de la pareja en resolución de conflictos relacionados con el ejercicio de la paternidad de ambos;
· Inserción del progenitor en las actividades de la vida del niño;
· Espacio terapéutico de resolución de conflictos y fortalecimiento de roles;
· Ejercicio de roles y esclarecimiento de los mensajes de ambos padres dirigidos hacia el niño a través de un acuerdo preestablecido;
· Mediación.
Mediante la utilización de las diferentes técnicas diagnósticas y de resolución de conflictos se produce la reversión de las conductas críticas que dan origen a los reclamos de ambas partes, favoreciendo la comunicación e impidiendo que el niño se vea inmerso entre mensajes contradictorios y descalificantes hacia ambos progenitores. Durante todo el proceso judicial seguido por la abogada se incluyen informes de la trabajadora social y de la psicóloga lo cual posibilita la visualización de la situación de una manera clara y concreta para la evaluación del cuerpo pericial judicial y para la toma de resoluciones de las autoridades judiciales intervinientes·

 
2º CASO: PROPICIANDO DIÁLOGOS  

A continuación un relato. Descripción de uno de los encuentros grupales que coordino en el hospital de día de una clínica psiquiátrica con pacientes con diagnóstico de psicosis. El grupo terapéutico lo pienso como un lugar de enlace donde la singularidad de quienes lo habitan pueda ser desplegada en un espacio donde siempre se intenta apuntar a la novedad que supone el armado de una trama grupal.

Como quien intenta deshacerse de un enojo que busca no pasar inadvertido, Ana, enfadada, toma la palabra: “¿porqué me quieren decir lo que tengo que hacer?, ¿por qué no me dejan darle plata a mi hijo?, mi hijo es mío y yo hago lo que quiero con mi plata”. Algunos pacientes la observan, otros parecen no atender a sus palabras. Al pedirle que nos cuente un poco más sobre lo que manifiesta explica que una enfermera le dijo que la plata de su pensión no la tenía que gastar su hijo sino ella. Miguel le responde: “tranquila Ana, lo que importa es lo que uno quiere hacer”, Luis acota: “lo que pasa es que a nosotros, por tomar pastillas, siempre nos dicen lo que tenemos que hacer”. Este contenido resuena en varios pacientes: “mi mujer me tiene cagando”, “mi hermana se piensa que soy un chico”. Propongo que retomemos las palabras de Miguel: si lo que importa es lo que uno quiere hacer, no es necesario hacer siempre lo que estas mujeres quieren de nosotros. Luis y Carlos nos cuentan distintos hechos que realizan “a escondidas” de su hermana y esposa respectivamente.
Miguel produce un chiste: “todas mujeres, Dios hizo al hombre y a la mujer y desde arriba dijo al hombre, arreglate como puedas”. Los pacientes ríen, Ana se tranquiliza.
Diego, más atento que lo habitual, continúa con el tema: “vi en la peluquería una mujer que parecía de otro planeta”. Cuenta que esta mujer estaba secándose el pelo y a la vez estaba haciendo otras cosas. Irma explica convencida por qué las mujeres son “más completas” que los hombres mientras que Miguel asiente y Carlos dedica varios minutos a describir, por qué su mujer, la misma que lo tiene cagando, “es completa y hace todo”.
Mario precipita un corte, intenta imponer un nuevo sentido a lo que circula: “¿Por qué hablan tantas pavadas? Estando acá, todos enfermos y tomando pastillas, no me parece que haya que hacer bromas”. Señalo que todo lo que se habla es importante, lo que es una pavada para alguien puede ser importante para otros a la vez que le pido a Mario que nos cuente sobre qué le gustaría hablar. Responde: “nosotros no podemos tener una vida normal, afuera la gente va a la playa y nosotros estamos encerrados”. Juana toma la palabra: “no Mario, ese tema ya se habló con la terapista, dos veces el mismo tema no”. Le cuento a Juana que me parece importante que escuchemos lo que Mario tiene para decir a la vez que lo propongo como tema de la próxima reunión. Todos acuerdan al tiempo que Diego expresa: “Carlos tiene problemas con la mujer igual que Barreda, la mató por emoción violenta”. Luis incluye la noción de relatividad en el grupo: “lo que dice Diego es una verdad relativa, Carlos no es igual a Barreda”. Varios pacientes hablan de problemas con sus respectivas parejas. Detallan peleas, separaciones y reconciliaciones. A partir de las particularidades de cada historia propongo que pensemos que, ya que todas son diferentes, la de Carlos no tiene por qué ser igual a la de Barreda, ni todas las personas son iguales ni todas las peleas terminan igual.  
Finaliza el encuentro que busca no ser sólo una reunión.
“Propiciando diálogos” hace referencia al intento de interrumpir un monólogo para que se transforme, en tanto que alguien, al encontrarse afectado por este contenido puede devolver una palabra con efectos tranquilizantes en quien la escucha.
Dependiendo de lo que emerja en cada situación surgen en mí interrogantes que intento pensarlos en función de cada paciente que es llamado a participar de la “psicoterapia grupal”. ¿Es posible hablar de grupo en las psicosis? ¿O bien debemos limitarnos a hablar de agrupamientos?, ¿es viable generar anudamientos entre sujetos que no hacen un uso común del lazo social?, ¿es posible generar una trama que supla lo que es un fracaso en la constitución psíquica?, ¿mejora las condiciones subjetivas de un paciente psicótico participar de la “psicoterapia grupal”?, ¿Por qué?
Dejanos tu comentario en el blog·
Lic. Estefanía Bianciotti


1º CASO: MURALLAS INFRANQUEABLES

Horizontalizar la comunicación es un pilar de pSUM. Apostamos a que el lector tenga un lugar activo, y que quien escribe no se atribuya el lugar del saber absoluto, nos jugamos por el intercambio y la construcción colectiva del conocimiento. Así surge ATENEO, la presentación de un caso para que en el próximo número de la revista los lectores articulen, mediante revistapsum@gmail.com y el blog www.revistapsum.blogspot.com, debates en torno al diagnóstico, caminos en un tratamiento, posibles intervenciones, desde distintas disciplinas y marcos teóricos. En el próximo número aparecerá un resumen de lo comentado.

En el primer encuentro con Ana, a sus 57 años, descubro a alguien a quien intento entrevistar, y que sin embargo permanece en silencio, con una mirada que parece perdida, con lagrimales ojos y con un mutismo intenso.
Le hago preguntas cerradas, por sí o por no, a las cuales responde gestualmente con la cabeza, mediante las cuales puedo atisbar que pareciera orientada en tiempo y espacio.
En sucesivas entrevistas Ana irá, progresivamente, siendo más comunicativa a nivel verbal. Dirá que tiene temor, de que “algo va a pasar”, algo terrible, se angustiará, llorará. Afirmará temer por sus hijos, ya que está segura que algo malo les pasará.
En otro momento dirá que “el mundo como se conocía ya no existe, nada es real”, “el fin del mundo ya llegó, ya nada se puede hacer”, insertando siempre una dosis de pesimismo absoluto e impenetrable. Su rostro será fiel reflejo de sus palabras.
Tiempo después, respecto a su tratamiento, dirá que tiene miedo de ser igual a otros pacientes: “veo mucho abandono, a mi me va a pasar lo mismo, me van a encerrar como a una loca. Yo no quiero eso para mi vida, pero ya no se puede hacer nada.”
Ana no hablará de su historia, tan solo en breves instantes hará referencia al desencadenamiento: “yo tenía un problema en el estómago, me llevaron al médico y dijeron que me hacía mal al ánimo, que me ponía triste, y me mandaron a un psiquiatra. Y ahora estoy acá, y no se qué va a pasar.” Cabe destacar que los diferentes estudios médicos a los que se sometió no encontraron ninguna alteración física que explicara el estado en el que se hallaba.
Luego de tres meses, Ana tendrá una notable mejoría, estará más comunicativa, menos angustiada, pero sus temores continuarán presentes, ahora en referencia a su vida cotidiana, especialmente centrada en su relación con los hijos: “tengo miedo de lo que pase en mi casa, ¿y si le pego a mis hijos? ¿si soy agresiva?”
A partir de entrevistas con los hijos pudimos conocer que Ana era viuda, su esposo había fallecido hacía ya unos cuantos años. Del desencadenamiento explicaron que todo comenzó cuando a su mejor amiga le detectaron un cáncer en el estómago. En ese momento Ana cambia: pasa a ser más pesimista, aseguraban verla “deprimida”. Su mejor amiga fallece y Ana comienza con síntomas gastrointestinales, similares a aquellos que aquejaban a dicha amiga, intensificándose su alteración en el ánimo: ya casi no duerme, comienza a hablar poco, se resiste a comer. Los hijos harán hincapié en que este cambio es radical, nunca había pasado algo así con su madre, Ana siempre se habría caracterizado por tener una vida normal, activa, el único punto que marcarán como posible indicio de alguna patología es una preocupación desmedida respecto a las salidas nocturnas de ellos cuando adolescentes.
En otro momento, Ana contará sobre el aborto de un primer embarazo. Dice al respecto que estaba de novia con el padre de sus hijos y queda embarazada. Como motivo del aborto refiere que “eran otros tiempos”, “estaba mal visto” tener hijos antes de casarse. Si bien la paciente lo describirá como traumático, solo hará referencia al aborto en una entrevista, luego las temáticas que traerá tendrán que ver con el progresivo retorno de miedos y temores.
Primero será la posibilidad de que la muerda un perro, luego que el gas de los calefactores mate a toda la familia, más adelante que la familia se queda sin plata, hasta tal punto que volverá a no dormir.
Cuando yo mismo entre en esta nueva etapa (yo les quitaba el dinero a ella y a sus hijos) Ana continuará su tratamiento en otro espacio terapéutico·




2 comentarios:

  1. Hola. Primero felciitaciones por la revista, es muy buena. Del caso me pareció interesante, pero me deja la sensación de que falta material como para hacer un diagnostico. Yo lo primero que haria es armar una bateria de psicodiagnostico, porque me da la sensacion que es un caso dificil para diagnosticar. Incluiría Test graficos, Roscharch,tro, desiderativo, y recien ahi vería se pudo saber algo del diagnostico y pensar como seguir. Felicitaciones de vuelta, espero el proximo número.

    Celeste

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  2. que tal, muy buena la revista. queia preguntarles que significa mediacion, estudio psicología y nunca escuché esa palabra en la facultad y se que se usa en muchos ambitos, y como lo mencionan en el caso me gustaria saber si podian explicar a que se refiere. Gracias.

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