miércoles, 6 de julio de 2016

EN EL DÍA DE LA INDEPENDENCIA

En el día de la independencia 

“nuestras historias comienzan con un punto final, a otras que intentan dominar los discursos” 

 A veces elegimos la continuidad con las historias de otros o la que nos han contado, y las repetimos tanto que parecen ser propias. Pero el alma es sabia, nos advierte de este engaño. 

Nos advierte. 

 El problema es escuchar hacia otra dirección y tiene un precio no valuado pero devastador. Confiscar la propia existencia y acrecentar nuestra angustia por el vivir. La realidad se vuelve penosa en cualquier situación cuando desconocemos nuestro lugar, nuestra lengua y la deshabitamos, para radicarnos en la extranjeridad de nuestros propias palabras. Es importante la renuncia a ser habitados por otros y comenzar a ser una voz al compás de otras voces, ahí se construye una melodía colectiva. Es importante no renunciar a esa porción de libertad, es la condición que nos torna humanos. La esclavitud es una construcción culturalmente humana, que se ensambla con la idea de amor y de temor; la idea de “posesión” es clara. Sin embargo, hay salida. 

 Ayer discutía con un amigo sobre la aceptación, según él, de la dominación y la lucha de clases. Y creo que esta idea es la que nos hace ruido todo el tiempo. Sin embargo, seguimos aceptando que es real, que es la única realidad posible. Los lugares están ahí, cada uno esté donde pueda: “permiso, Dominado o dominador”, “Rico o pobre”, “Inteligente o retrasado”. A esta altura estas duplas nos suenan demasiado tiradas de los pelos. ¿Quién goza de libertad en el marco de estas polarizaciones? Con libertad, aclaro, no hablo de pacificación, felicidad y/o realización personal. Hablo de la experiencia de creación sobre todo lo dado. Hablo de crearnos nuevas y propias formas de vivir con todo lo que está a nuestro alrededor y con todo lo que nos queda por descubrir. Porque también sería deshonesto de mi parte decir que ya está todo dado y descubierto. Hay un descubrir constante de cosas de las que presumen ser las más sencillas de nuestra vida. Hay una especie de conformismo inadecuado por seguir laburando en el lugar donde somos hablados, repetir modos, patrones, discursos, y ceder nuestra oportunidad de creación por lo ya dado. Tal como si dijera causa-efecto, 2+2=4, ecuaciones ya retrógradas para el pensamiento contemporáneo. Sin embargo, se trabaja insistiendo en que las cosas son de un modo u otro. Pero siempre que sean de ese o del otro.

 En la Argentina hoy también se está dirimiendo a nivel social, esta ecuación que se resolvería con el simple hecho de ponerse de acuerdo y trabajar en conjunto cada uno en el lugar que le otorgue libertad. Pero todavía estamos pensando que el dinero es el objeto por el cual debemos luchar. Creemos que la lucha se da ahí. Invalidando la pregunta por quién soy, qué quiero, y dé creencia en mi comunidad. Tan preocupados nos tiene el tema, que nos olvidamos de vivir, así que nos convertimos en muertos vivos. En una especie de conciencia expulsada, abnegada y esclavizada persiguiendo la libertad que nos vendieron, la libertad del material, del dinero. Esta entrega dócil, nos está convirtiendo en esclavos, desde cualquier lugar desde donde uno se pare en los binomios. 

 No quiero ser una muerta viva. 

 Por el momento, Escribo. Para que no se olvide que hay otros lugares.

 Patricia Bruno.

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