jueves, 26 de abril de 2012

Editorial . marzo 2012

¿Por qué una cosa única e irrepetible tiene que ser abordada desde perspectivas distintas y disímiles?
Evidentemente debe haber algo en la subjetividad que empuja hacia la comunión con otros, una comunión imposible y nunca finalizada. Es que aquellos que exploran la subjetividad, más tarde o más temprano, se encuentran con la inter y/o transdisciplina, evidenciando los escollos de intervenir con un sujeto desde un solo ángulo.
Y en esta intersección con otros y otras disciplinas, los acuerdos y la armonía no siempre son lo preponderante. Los desacuerdos en una intervención, las paradojas de diferentes impresiones diagnósticas, los borramientos de límites disciplinarios, los caminos bifurcados ante direcciones propuestas, la intromisión en ámbitos profesionales, subordinaciones a un saber amo, mismas palabras con distintos sentidos, son solo algunos de la multiplicidad posible de desventuras en el encuentro con otros profesionales trabajando en pos de una subjetividad.
PSUM intentará en estas páginas que algo de esto se vea reflejado en la nota PSUM y el puente al norte. En el primer caso, un grupo de profesionales provenientes de distintas áreas nos relatan una intervención grupal posible dentro de un centro de día. En la nota del puente, una licenciada en trabajo social enmarca su praxis en interior de un contexto médico, y para complicar aún más la situación, en un ámbito de convivencia como es el Tren de la Fundación Alma. De una u otra manera, ambas notas nos congregan tras la idea de que más allá de las dificultades inherentes al encuentro con otros, algo es posible. Y a lo mejor el cuarto número de PSUM sea eso, la apuesta de que algo, no sabemos bien qué, es posible.
Muchas gracias, Grupo pSUM

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